Realización de un frotis sanguíneo

Esta práctica, titulada realización de un frotis sanguíneo, fue la quinta práctica que realicé en la asignatura de Hematología. Esta entrada viene a complementar la entrada titulada frotis sanguíneo.

Realización de un frotis sanguíneo

Título

Realización de un frotis sanguíneo

Objetivo

Aprender a realizar una extensión sanguínea, o frotis sanguíneo.

Fundamentos

Podemos definir el frotis sanguíneo, o extensión sanguínea, como una fina película de sangre extendida sobre un portaobjetos, de modo que las células sanguíneas estén dispuestas en una capa. La finalidad de la extensión sanguínea es la observación al microscopio óptico de las células presentes en la muestra.

Las extensiones sanguíneas se pueden realizar de forma manual o de forma automática. En esta práctica se utiliza la técnica manual del portaobjetos, también llamada técnica de los dos portaobjetos.

Características de la realización de un frotis sanguíneo correcto

Un frotis sanguíneo ideal debe cumplir una serie de requisitos:

  • No debe cubrir toda la superficie del portaobjetos.
  • Su espesor debe ir disminuyendo desde el inicio hasta el final.
  • La sangre debe ir dispuesta en una sola capa de tal modo que no queden huecos a lo largo de la extensión sanguínea.
  • Las bandas laterales deben ser lisas.
  • Los bordes laterales de la extensión deben estar separados de los bordes del porta 1-2 mm.

Además, una buena extensión sanguínea presenta tres zonas claramente diferenciadas:

  • Cabeza: Es la zona inicial de la extensión. Si atendemos a las características que debe presentar un frotis sanguíneo ideal, la cabeza será la zona con mayor grosor. De hecho, los hematíes pueden estar formando más de una capa.
  • Cuerpo: Es la zona intermedia de la extensión sanguínea y la más adecuada para el estudio de las células. Existe una adecuada proporción de leucocitos en esta zona.
  • Cola: Es la zona final del frotis. En ella los hematíes se disponen en forma de mosaico, deformados, y homogéneamente coloreados. Los leucocitos dispuestos en esta zona suelen ser los más grandes (monocitos y granulocitos).

El inicio y el final de la extensión sanguínea deben estar a un centímetro de los extremos del portaobjetos. Los bordes laterales deben estar a uno o dos milímetros de los bordes del frotis.

Pueden darse extensiones defectuosas debido a la utilización de una gota demasiado grande, al uso de portaobjetos mellados o con grasa, a la variación del ángulo y la velocidad de la técnica, o al levantar antes de tiempo el portaobjetos esmerilado.

Material

  • Portaobjetos.
  • Portaobjetos esmerilado.
  • Tubo de ensayo.
  • Gradilla.
  • Pipeta pasteur.
  • Cubeta con agua y lejía al 10%.
  • Muestra de sangre anticoagulada con EDTA.

Técnica

  • Se pipetea una pequeña cantidad de sangre, utilizando una pipeta Pasteur, procedente del tubo con la muestra.
  • Colocamos una gota, de pequeña cantidad de sangre, en un extremo del portaobjetos.
  • Se coloca encima el portaobjetos esmerilado con un ángulo de 30-45º. Lo deslizamos hasta que el extremo que contacta con el porta, tome contacto, a su vez, con la gota de sangre.
  • Movemos ligeramente, de un lado a otro, el portaobjetos esmerilado para que la gota de sangre se extienda bien en su extremo.
  • Arrastramos el extremo del portaobjetos esmerilado por la superficie del portaobjetos horizontal para extender la sangre en una fina capa que conformará el frotis sanguíneo. Debemos levantarlo antes de llegar al final del extremo del portaobjetos que se haya en posición horizontal.
  • Damos por concluída la realización del frotis sanguíneo. Retiramos el portaobjetos esmerilado y lo introducimos en la cubeta con agua y lejía al 10%.

frotis sanguíneoRepresentación gráfica de la técnica.

Resultados

Realización de un frotis sanguíneoParte del material de la práctica

Realización de un frotis sanguíneoRealización de un frotis sanguíneo

Realización de un frotis sanguíneoFrotis sanguíneo

Realización de un frotis sanguíneoOtro frotis sanguíneo

Observaciones

  • Nos encontramos muchos portaobjetos sucios y con grasa, por lo que algunas extensiones tuvieron que ser desechadas por ese motivo.
  • Las primeras extensiones salieron muy largas y con mucha celularidad debido a que poníamos una gota de sangre demasiado grande. Es decir, con mucha cantidad de sangre.
  • Una vez que nos acostumbramos a colocar la cantidad justa de sangre, nos encontramos con el problema de usar una angulación muy grande con el portaobjetos esmerilado. El resultado era un frotis sanguíneo corto y grueso.
  • La colocación de los dedos es fundamental para que no nos molesten durante la realización de la técnica y para que el portaobjetos no se mueva.
  • La limpieza de los portaobjetos es muy importante para evitar encontrarnos grasa y suciedad en futuros usos. Para ello se meten en una cubeta con agua y lejía al 10% durante diez minutos para desinfectar. Además, en la misma cubeta, se echan unas gotas de fairy para desengrasar y limpiar bien los portaobjetos. Después se aclaran y se colocan en gradillas de portaobjetos, teniendo como último destino la estufa para secarlos.

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