Qué hacer en caso de nevadas

Qué hacer en caso de nevadas

Esta entrada, titulada “Qué hacer en caso de nevadas“, pretende seguir la senda que inicié con la entrada “Qué hacer ante el frío intenso“. Obviamente, si una nevada se convierte en un problema, el frío será el mayor peligro. Existe una estrecha relación entre frío y nieve. Uno no puede existir sin el otro.

Pero hay que matizarlo para acentuar las diferencias. El frío puede hacerte daño en un día soleado a -5ºC por no llevar suficiente ropa. Puede hacerte daño en un naufragio, sufriendo la temperatura del agua mientras esperas el rescate. Puede hacerlo en la montaña, en pleno verano a gran altitud, donde una noche con pocos grados de temperatura puede convertirse en un enorme problema, si no llevas ropa de abrigo. Y también en un clima tropical si te cae una lluvia copiosa encima y no tienes manera de secarte o de cambiarte de ropa antes de que caiga la noche.

Qué hacer ante el frío intensoImagen de la entrada Qué hacer ante el frío intenso

En cambio, cuando la nieve está presente, el frío también está presente, pero con inconvenientes añadidos. Es decir, la nieve puede ser la causante de que el frío pueda ponernos en peligro. Pero no solo eso, si la nieve te aisla en un lugar donde el frío no es un problema… es posible que el problema de verdad pueda llegar por falta de provisiones. O puede que una nevada imprevista nos aisle en un lugar donde el frío no es urgente pero sí lo es una atención médica extrahospitalaria.

Qué hacer en caso de nevadas

En definitiva, en esta entrada veremos información presente en la entrada del frío extremo. Pero también veremos información específica que nos puede ayudar a superar una nevada. Y superada la nevada, puede que ni el frío, ni las provisiones, ni la atención sanitaria se conviertan en un problema. Siempre que estemos debidamente preparados.

Qué hacer en caso de nevadas: Riesgos.

El frío extremo puede ir de la mano de una nevada. Un día soleado en la montaña, disfrutando de la nieve, puede acabar con nuestra ropa empapada. Por muy bien abrigados que estemos, si la nieve logra calar nuestro calzado y nuestras ropas, el frío puede convertirse en un problema. Y si estamos perdidos en la montaña el problema puede ser muy grave.

Pero una nevada puede causar más problemas, como la incomunicación de los pueblos. Ocasionar que senderistas se pierdan en la montaña. E incluso puede impedir el acceso a recursos tan básicos como los propiciados por un centro de salud o un hospital.

En los medios de comunicación hemos visto muchas veces noticias de pueblos incomunicados. También hemos visto varias veces noticias del trágico final que pueden encontrar los senderistas que se pierden en la montaña a causa de un temporal de nieve. Por no hablar del problema que supone la falta de suministros que puede ocasionar un temporal de nieve que se perpetúe durante varios días. También puede ocurrir que una persona enferma se quede incomunicada por un temporal de nieve y no pueda ser trasladada a un hospital.

El porqué de quedarte incomunicado o el porqué de la pérdida de un senderista en la montaña por un temporal de nieve que no te deja ver más allá de dos metros… son hechos y causas que todo el mundo comprende. Pero entre todos los problemas que puede ocasionar una nevada, el frío extremo sigue siendo el gran desconocido.

¿Cómo reacciona el cuerpo humano ante el frío intenso o extremo?

La temperatura del cuerpo humano oscila entre los 36ºC y los 37ºC. El encargado de su manutención es nuestro termómetro: el hipotálamo. Él detecta de inmediato una condición de pérdida de temperatura y pone en marcha los mecanismos necesarios para salvaguardarla:

  • Vasoconstricción periférica: Cuando estamos en un ambiente frío las zonas acras, las manos y los pies, son los primeros en verse afectados. Para mantener la temperatura, el hipotálamo envía señales nerviosas que activan la vasoconstricción periférica. De este modo la circulación sanguínea en las extremidades se ve reducida para salvaguardar la temperatura en los órganos principales. Y lo hace hasta el punto de sacrificar el miembro si es necesario. Muchos alpinistas profesionales han perdido dedos de manos y de pies. E incluso una buena porción de una extremidad por congelación.
  • Contracción muscular: El hipotálamo produce contracciones musculares involuntarias. Éstas aumentan el tono muscular o contracción basal que tienen los músculos. Un “escalofrío” es una buena prueba de ello, cuyo fin es el de generar calor. Pueden llegar a ser perceptibles, como los temblores, las tiritonas o el castañeo de dientes. La finalidad es la de consumir energía para generar calor.
  • Piloerección: También llamado comúnmente “piel de gallina”. Es un mecanismo inútil, cuya función se ha perdido con la evolución. Consiste en elevar el vello corporal para generar una capa de aire caliente aislante contra el frío. Debido a la evolución hemos perdido el vello corporal que antaño nos protegió. El mecanismo es un vestigio evolutivo que aún continúa funcional en nuestro ADN.

Hipotermia

Puede ocurrir que las medidas preventivas -de las que hablaremos después- fracasen, por insuficiencia o inexistencia. También puede ocurrir que el frío sea tan intenso que el hipotálamo fracase con sus medidas. Si todo esto ocurre, la temperatura corporal descenderá por debajo de los 35ºC. Entonces podremos decir que el cuerpo estará entrando en hipotermia.

  • Se considera hipotermia leve cuando la temperatura corporal se sitúa entre 33ºC y 35ºC. Este estado va acompañado de temblores, confusión mental y movimientos torpes.
  • La hipotermia moderada se sitúa entre los 30ºC y los 33ºC. Este estado va acompañado de los síntomas anteriores más desorientación, semi-inconsciencia y pérdidas de memoria.
  • Finalmente, la hipotermia grave se produce cuando la temperatura corporal es inferior a 30ºC. Se produce inconsciencia, midriasis, hipotensión y latidos cardíacos muy débiles, casi indetectables.

Qué hacer ante el frío intensoPrimera parte de la tabla.

Entre los 28ºC y los 32ºC se desarrollan fibrilación auricular y bradicardias extremas. Por debajo de 28ºC de temperatura nos podemos encontrar con una parada cardiorrespiratoria (PCR). Sin embargo, cuando la temperatura central oscila entre los 26.7ºC y los 28ºC, cualquier estímulo físico sobre el corazón puede causar fibrilación ventricular (FV), estado ideal del corazón en una PCR para que una reanimación/resucitación cardio-pulmonar instrumental (RCP instrumental/avanzada) triunfe y esa vida salga adelante.

Qué hacer ante el frío intensoSegunda parte.

En todos los casos denominados de “hipotermia accidental”, todos los profesionales extrahospitalarios extienden la RCP bastante por encima de los tiempos estipulados ante una PCR. En el famoso libro PHTLS (Pre Hospital Trauma Life Support), en su sexta edición, se recoge el caso de un adulto que sobrevivió tras 80 minutos sumergido en agua. Dicha persona fue encontrada en PCR con la menor temperatura registrada en un paciente superviviente: 13.7ºC. La paciente, una mujer de 29 años de edad, sobrevivió y tuvo una recuperación fisiológica y neurológica normal.

Congelaciones y otras lesiones

El frío intenso puede provocar otro tipo de problemas, además de la hipotermia. Las congelaciones y las lesiones por frío distintas de las congelaciones (LFDC) son algunas de ellas.

Dentro de las congelaciones podemos encontrar que son de tres o de cuatro grados. En ambos casos dependerá de la fuente que consultemos. Aquí, para simplificar, optaremos por una clasificación de tres grados:

  • Congelaciones de primer grado: Palidez extrema sin dolor al principio. Afecta a la epidermis.
  • Congelaciones de segundo grado: La zona congelada empieza a ponerse amoratada. Presencia de ampollas o flictenas, con plasma y/o hematíes en su interior, afectando a dermis y epidermis. Sensación de tensión en la zona y dolor. Éste aumenta al aplicar calor.
  • Congelaciones de tercer grado: Las lesiones son profundas, con destrucción de los tejidos. Hay necrosis en tejidos musculares y óseos. Este tipo de congelaciones causan amputaciones en alpinistas profesionales en sus miembros distales.

Las lesiones por frío distintas de las congelaciones (LFDC) suelen afectar casi en exclusiva a los pies. Se les denomina pies de trinchera o pies de inmersión, y al igual que las congelaciones cursan con varios grados, siendo el último el más grave y que puede acabar en necrosis, con amputación final del miembro. Estas lesiones no cursan con congelación tisular, pero sí pueden coexistir con lesiones de congelación.

Existen más tipos de lesiones, menos graves, que cursan con el frío intenso. La urticaria o la perniosis (sabañones) son algunas de ellas. También existen enfermedades que cursan con el frío, como la anemia hemolítica autoinmune por crioaglutininas. Pero de esta enfermedad hablaremos en el futuro.

Estadísticas y población de riesgo

Llegados hasta este punto hemos podido comprobar lo que el frío intenso puede causarnos. Ahora trataremos de mostrar estadísticas que confirmen la importancia de este tema.

Según la sexta edición del PHTLS, hubo 13970 muertes involuntarias por hipotermia en EEUU. En un periodo comprendido entre 1978 y 1998, saliendo a 699 muertes por año. Se trata de una cifra nada desdeñable y que puede hacer que miremos a la calefacción y las paredes de nuestra casa con unos ojos diferentes. Otra cifra impactante es que de esas casi 14000 muertes, 6857 fueron de personas de 65 años o más. La estadística recogida en el libro continúa dando detalles, hasta dar con los factores principales de dichas muertes:

  • Condiciones socioeconómicas.
  • Ingesta de alcohol.
  • Malnutrición.
  • Edad (muy jóvenes y ancianos).

En el artículo sobre hipotermia en la Wikipedia encontramos una estadística del año 2001 en EEUU. Y viene a confirmar la estadística recogida en el PHTLS durante 20 años:

Qué hacer ante el frío intensoGráfica extraída de la Wikipedia

En la gráfica observamos como las muertes por hipotermia se incrementan exponencialmente según la edad. Esto viene a confirmar que la población de riesgo del frío extremo es idéntica a la del calor: niños y, especialmente, la tercera edad.

Además, recientemente, una ola de frío que azotó a Europa acabó con más de 80 muertos en 10 países diferentes. Y como habréis podido comprobar, en estas estadísticas solo se recogen los fallecidos. En ningún caso se han recogido hipotermias recuperadas, congelaciones y otro tipo de lesiones causadas por el frío. También hay que tener en cuenta estos casos, cuyos números serán muy superiores.

Factores de riesgo

Los manuales de primeros auxilios amplían el abanico de factores que influyen en la exposición al frío intenso. La hipotermia, las congelaciones y el resto de lesiones relacionadas con el frío se ven influenciadas por los siguientes factores:

  • Humedad.
  • Viento.
  • Cambios bruscos de temperatura.
  • Altitud.
  • Falta de riego sanguíneo (isquemia).
  • Hambre o desnutrición.
  • Alcohol y tabaco.
  • Sedentarismo.
  • Edades extremas: niños y tercera edad.
  • Personas con patologías de base, especialmente aquellas con patologías cardiacas y/o respiratorias.
  • Contacto directo prolongado con objetos, sustancias o líquidos con una temperatura bastante inferior a la nuestra.

Qué hacer en caso de nevadas: Preludio

Una vez que hemos llegado a este punto podemos comprender varias cosas:

  1. Nieve y frío intenso van de la mano. Lógicamente.
  2. Pese a ir de la mano, el frío intenso no tiene por qué ser provocado por la presencia de nieve.
  3. La nieve puede causarte muchos más problemas que el frío intenso. Pero éste será el peor de tus problemas si aparece.
  4. Puedes estar sin beber 72 horas. Sin comer bastante más tiempo. Pero sufrir hipotermia en plena nevada, o rodeado de nieve, puede acabar con nosotros en menos tiempo.

Comprendidos estos puntos nos centraremos en qué es la nieve, lo que dice Protección Civil de ella, cómo estar preparado, cómo prevenir los problemas que pueda ocasionarnos una nevada, y veremos también unos primeros auxilios básicos que pueden ayudarnos en caso de que la nieve de paso a otro problema aún mayor: el frío intenso o extremo.

Protección Civil: Nevadas

La Dirección General de Protección Civil lleva muchísimos años abordando esta serie de temas. Sin embargo, siguen ciñéndose a la prevención, recursos básicos y planes de actuación existentes. Se echan en falta informaciones, estudios y datos que avalen la importancia de dicha prevención. Información que podría ayudar mucho a la concienciación colectiva.

Qué hacer en caso de nevadasWeb oficial de la Dirección General de Protección Civil y Emergencias

En cualquier caso conviene que tengamos en especial consideración la información que Protección Civil nos ofrece.

Protección Civil: Definiciones

Lo primero que ofrece Protección Civil es una definición de lo que es la nieve. Una definición muy interesante, por cierto:

La nieve es una precipitación en forma de estrellas hexagonales de hielo cristalizado que se sueldan entre sí formando los copos. La nieve se va depositando sobre el suelo y si las condiciones son favorables, el espesor adquirido va creciendo de forma muy rápida.

A continuación clasifica las nevadas según su intensidad. Ésta dependerá del aumento de espesor de la capa de nieve:

  • Débiles (el espesor aumenta hasta 0.5cm/hora).
  • Moderadas (el espesor aumenta hasta 4 cm/hora).
  • Fuertes (el espesor aumenta más de 4 cm/hora).

Después establece el origen de la nieve y su formación en las capas bajas de la atmósfera:

El origen de la nieve está en aquellas nubes en las que existen cristales de hielo sobre los que el vapor de agua se deposita en estado sólido, lo que les hace crecer de tamaño. En su caída, si las temperaturas que se encuentran son inferiores a 0ºC, se unen varios de ellos formando los copos de nieve./blockquote>

Y finalmente habla sobre las heladas:

Es frecuente que a las nevadas les acompañen heladas, lo que origina que el manto nevoso sea especialmente peligroso para la circulación en carreteras y el desplazamiento de las personas.

Protección Civil: Qué hacer en caso de nevadas

La Dirección General de Protección Civil, antes de dar una serie de recomendaciones, pone de manifiesto cómo y de qué manera se harán efectivas unas recomendaciones más explícitas según la gravedad del temporal:

Protección Civil, en colaboración con la Agencia Estatal de Meteorología, se encarga de informar a los ciudadanos, a través de los medios de comunicación, de aquellos fenómenos meteorológicos que pueden dar lugar a situaciones de riesgo.

Ante estas situaciones, es muy importante permanecer atento a las informaciones oficiales transmitidas a través de las emisoras de radio y de otros medios, y seguir las indicaciones que se den.

Tras las recomendaciones generales, Protección Civil recopila una serie de recomendaciones específicas para cada ocasión.

Qué hacer en caso de nevadas si se va a viajar

  • Infórmese previamente del estado de las carreteras y de la situación meteorológica.
  • Evite viajar en coche siempre que no sea necesario y utilizar, a ser posible, transporte público.
  • En caso de ser imprescindible la utilización del vehículo, revise neumáticos, anticongelante y frenos. Además, hay que tener la precaución de llenar el depósito de la gasolina, y llevar cadenas y elementos de abrigo.
  • Así mismo, es recomendable llevar un teléfono móvil y dispositivo de alimentación del mismo.
  • Ir muy atento para tener especial cuidado con las placas de hielo. Es difícil determinar en qué lugar del trayecto pueden haberse formado, aunque generalmente las zonas de umbría son las más habituales.

Qué hacer en caso de quedar atrapados por la nieve

  • Debe permanecer en el coche, si el temporal le sorprende dentro del mismo.
  • Asimismo, es conveniente mantener el motor del vehículo encendido y la calefacción puesta, cuidando renovar cada cierto tiempo el aire. Es muy importante evitar quedarse dormido.
  • Comprobar que se mantiene libre, en todo momento, la salida del tubo de escape para que el humo no penetre en el coche.
  • Si es posible, intente sintonizar las emisoras de radio, que seguramente le informarán de las predicciones meteorológicas, las informaciones oficiales sobre el estado de la situación y las indicaciones que se dén al respecto.

Qué hacer en caso de nevadas si estamos en la montaña

  • Informarse de la predicción meteorológica de la zona a la que piensa ir.
  • Elegir la zona adecuada, en función de la preparación física y del conocimiento que se tenga de la montaña.
  • Informarse de la localización de los refugios o cabañas donde resguardarse en caso de descenso brusco de temperaturas, tormentas u otras condiciones meteorológicas adversas y llevar teléfono móvil con la carga completa.
  • Prestar atención y respetar las indicaciones de los carteles y otras señalizaciones sobre riesgos de la montaña.
  • Tener en cuenta que los cambios bruscos de tiempo pueden ser frecuentes en la montaña.

Recordatorio final

  • Las medidas de prevención ayudan a reducir el daño que puede derivarse de los desastres.
  • En caso de emergencia, conocer algunas pautas de autoprotección, ayuda a tomar decisiones que pueden favorecer tanto su seguridad como la de los demás.

Es importante remarcar las llamadas medidas de prevención y las pautas de autoprotección. Protección Civil nos da una serie de pautas imprescindibles, como conocer la meteorología, llevar ropa de abrigo, cadenas para el coche, depósitos de combustible llenos o estar atentos a las alertas que puedan prodigarse a través de los medios de comunicación.

Además, la nieve y los medios de comunicación se llevan muy bien. Es muy fácil encontrar información sobre temporales de nieve, carreteras cortadas o carreteras con necesidad de cadenas.

Pese a todo, Protección Civil nos invita a conocer pautas de autoprotección y nos recuerdan la importancia de las medidas de prevención.

Qué hacer en caso de nevadas. Más allá de Protección Civil

Es innegable que Protección Civil nos da las claves más importantes para evitarnos problemas ante una nevada. Son consejos que todo el mundo debería llevar a rajatabla. Pero se puede ir más allá. ¿Te has preguntado qué deberías hacer si te pierdes en la montaña y no hay refugios alrededor? ¿Te has preguntado qué clase de ropa de abrigo es la que debes llevar? ¿Y el calzado? ¿Y si vives en un pueblo situado en una montaña y un temporal de nieve lo incomunica durante días?

Sí, protección civil y los medios de comunicación velarán por tus intereses. A través de radio, televisión e internet te informarán de todo lo que debes hacer… hasta que el temporal te deje sin luz, se caiga la línea telefónica, tu radio se quede sin pilas y el móvil se queda sin batería.

A partir de ese momento dependes de tu material y tus conocimientos. Permanecer con vida en la montaña hasta que te encuentre el equipo de rescate depende ti. O permanecer con vida en un pueblo aislado durante días, del que nadie puede salir y al que nadie puede acceder, depende también de ti.

Es difícil que se de una situación tan extrema, pero existen varios casos documentados. Además, por suerte, en tiempos de pleno apogeo del Bushcraft, encontrar información y estar preparado es más fácil que nunca.

Ropa de abrigo y calzado

Como ya expuse en la entrada sobre el frío intenso, incidir un poco más en esta materia proporcionaría una valiosa información.

Llevar en el maletero del coche una manta grande o un par de mantas normales podría ser muy útil. Llevar mantas de aluminio (manta de emergencias) en guantera o mochila es algo fácil, económico, ocupa poquísimo y puede salvarte la vida.

Qué hacer ante el frío intenso

También es importante informarse sobre la regla de las tres capas. Como también lo es informarse del tema del calzado. Ante un temporal de nieve, ir debidamente abrigado puede resultar insuficiente si los calcetines y las botas no complementan adecuadamente a la ropa.

Unas simples pautas en la elección de ropa y calzado puede ser vital. Como también lo puede ser meter algo tan simple como una manta, o dos, en el maletero de un vehículo. Y el colmo de la sencillez se puede apreciar guardando una manta de emergencias en la guantera del vehículo, en un bolso, en una bandolera o en una mochila.

Algo más que cadenas para el coche

Las cadenas son innegociables. Pero también debería serlo llevar una pala pequeña plegable en el maletero. Comprarla en China puede resultar muy barato, y aunque su calidad de construcción suele ser cuestionable, es lo suficientemente robusta como para mover pequeños volúmenes de nieve sin tener que hacer uso de nuestras manos.

Qué hacer en caso de nevadas

¿Recuerdas lo que decían las medidas de autoprotección de Protección Civil sobre mantener libre la salida del tubo de escape? Con una pala pequeña evitarás que tus manos entren en contacto directo con la nieve y facilitarán la tarea. También pueden facilitar el desbloqueo o desenterramiento de una rueda.

Víveres

Si vamos a atravesar puertos con el coche en plena nevada, o vamos a caminar muchas horas en la nieve, conviene contar con provisiones de comida y agua suficientes que nos ayuden a pasar un posible mal trago con facilidad. El rescate de un vehículo atascado en el asfalto es mucho más simple y rápido que el de un senderista perdido en la montaña, y por tanto hay que actuar en consecuencia con los víveres.

No es necesario llevar una despensa entera en el coche. Pero los quitanieves pueden tardar unas horas en llegar, y llevar una botellita de agua y algo de comer puede hacer amena la espera mientras seguimos los consejos de abrigo y manutención calorífica que nos ha recomendado Protección Civil.

En el caso del senderismo las necesidades pueden ser diferentes. Un litro de agua y unas barritas energéticas pueden garantizarnos hacer una ruta de varias horas sin problemas. Pero si nos perdemos en pleno temporal pueden variar nuestras necesidades. Tampoco es conveniente ocupar un gran volumen de la mochila con solo comida y agua. Pero conviene llevar víveres de sobra, de tal modo que sobre agua y comida si la ruta se ha cumplido con éxito. Ese excedente puede ser crucial para sobrevivir si nos perdemos. Sufrir una deshidratación o una hipoglucemia agravaría la amenaza del frío intenso.

En el caso de vivir en una población propensa a quedarse incomunicada por la nieve, la despensa cobra una gran importancia. Es aconsejable tener comida, bebida y combustible para calefacción suficiente para varios días. Si nos estamos medicando (un diabético insulinodependiente, por ejemplo) es conveniente contar siempre con medicamentos suficientes para superar una situación así.

Si se acerca un temporal de nieve no podemos esperar a visitar la farmacia antes de quedarnos incomunicados, porque tendremos un grave problema.

Baterías, pilas y powerbanks

Hoy en día los móviles no cuentan con la posibilidad del cambio de batería. Pero por suerte existen las Powerbanks, imprescindibles en cualquier situación. El móvil puede ser crucial para que nos encuentren en la montaña, y si nos quedamos sin batería mal asunto.

En el coche o en casa una powerbank tampoco estorba. Pero siempre será secundario al uso de un cargador de mechero o del cargador estándar del propio móvil. Los smartphones son la herramienta más útil con la que podemos contar. Nos permiten llamar, leer archivos, acceder a internet y consultar alertas, escuchar la radio o acceder a ella mediante streaming por internet… Incluso nos permiten realizar fotos y videos que permitan nuestra ubicación por parte de los servicios de emergencia. Y por si te parece poco, gracias a los sensores que lleva incorporado podemos instalarle una aplicación que lo convierta en una brújula.

Qué hacer ante el frío intensoPowerbank estándar

Y ya la guinda del pastel lo ponen el sensor GPS, que unido a la conexión de internet y una aplicación como Google Maps pueden evitar nuestra pérdida o pueden permitir que seamos nosotros mismos los que salgamos del embrollo en el que estemos metidos a causa del temporal de nieve.

Un montón de posibilidades que se pueden ir al traste si nos quedamos sin batería ¿No te parece? Un powerbank de gran capacidad cuesta poco y permite la carga completa de nuestro móvil en más de una ocasión.

Algo parecido ocurre con pilas y baterías para radios o linternas. Un poco de previsión en este aspecto nunca está de más. Un paquete de pilas ocupa poco y es económico.

Otro tipo de material

Finalmente se puede rizar el rizo y contar con más material. Expertos en bushcraft aseguran que una manta de aluminio y una vela de té pueden ser suficientes para entrar en calor y defendernos del frío extremo. Una vela de té pequeñita cuenta con una autonomía de 3-4 horas y tiene un precio ridículo. Tan ridículo como el precio de un simple mechero Clipper. Pero este tipo de material es más apropiado para un senderista.

Una vela también nos proporciona luz, propiedad más interesante quizá para una casa. Si un temporal de nieve nos deja sin luz en casa, contar con unas velas y un mechero pueden ser suficientes para iluminarnos. De este modo podemos gestionar la autonomía de una linterna y hacer uso de ella en momentos más puntuales.

Y en lugar de un mechero pueden ser cerillas, un chisquero o una barra de ferrocerio (pedernal). El material útil de cara a un temporal de nieve puede ser tanto o tan poco en función de nuestro presupuesto, nuestros conocimientos y nuestras necesidades. Pero lo que nunca debería faltar es un botiquín completo.

Y hablando de botiquines… si a causa del temporal de nieve el frío se convierte en un problema…

Cuando la prevención ha sido insuficiente: Primeros auxilios ante el frío

Cuando las barreras de prevención, propias o ajenas, han sido superadas, conviene saber qué hacer ante los casos de hipotermia, congelaciones u otro tipo de lesiones causadas por el frío extremo.

En primer lugar, siempre, se debe ejecutar la Conducta PAS. Y en el último paso, socorrer, haremos lo siguiente:

Hipotermia

El tratamiento inicial para todos los pacientes con hipotermia leve conlleva los siguientes pasos, que además sirven para prevenir que la hipotermia empeore:

  • Retirar toda la ropa húmeda o mojada, ya que aumentan la pérdida de calor.
  • Recalentamiento pasivo: Proteger contra la perdida de calor y el viento helado. Buscando un refugio, usando ropa seca y/o una manta. Una manta de emergencia de aluminio sería ideal. La víctima se acaba calentando a sí misma.
  • Evitar los movimientos bruscos.
  • Vigilar la temperatura central si hay dispositivos adecuados disponibles (termómetro).
  • La transferencia de calor cuerpo a cuerpo se ha mostrado efectiva únicamente en hipotermias leves. No está demostrado que en moderadas y graves sea efectiva.
  • IMPORTANTE. Hay que intentar que el calentamiento no sea brusco o las consecuencias serán adversas. Si antes de un recalentamiento pasivo reactivamos la circulación sanguínea exponiendo a la persona a movimientos bruscos, a masajes en miembros o a una fuente de calor directa, la sangre fría circulará por los órganos internos y expondremos a la víctima a un posible shock.

Si contamos con una fuente de calor la usaremos para calentar el ambiente en el que se encuentra la víctima. Todo ello sin dejar el recalentamiento pasivo y sin exponer directamente a la víctima a la fuente de calor.

Ante hipotermias moderadas el recalentamiento pasivo y las pautas dadas siguen siendo efectivas, pero es necesario un recalentamiento externo activo que solo pueden ofrecer con garantías los servicios sanitarios.

En hipotermias graves es necesario un recalentamiento interno activo. Conlleva una serie de pautas que solo los servicios sanitarios pueden ofrecer.

Congelaciones

Hay que tener una cosa muy clara antes de atender las congelaciones de una víctima. En primer lugar hay que asegurarnos de que no se encuentra en hipotermia, ya que ésta puede ir de la mano con las congelaciones, especialmente si son profundas y extensas.

Las congelaciones superficiales deben colocarse con la zona afectada sobre una superficie corporal caliente. Cubrir los oídos del paciente con nuestras manos, o colocar los dedos afectados de las manos en axilas o ingles, serían dos buenos ejemplos. El congelamiento superficial o de primer grado solo necesita calentamiento hasta la temperatura corporal normal.

Ante congelaciones más graves primero se debe valorar la hipotermia y controlarla con lo explicado en el apartado anterior. Deben protegerse los tejidos congelados de traumatismos adicionales, retirando ropa y joyas. No se drenarán las ampollas que puedan surgir y se elevarán los miembros afectados para disminuir los edemas.

La base del tratamiento de las lesiones por congelación graves es el recalentamiento rápido del miembro afectado mediante inmersión en agua a 37-38 °C durante unos 30 minutos. Unas temperaturas menores parecen ser menos eficaces para conseguir la recuperación del tejido, y unas temperaturas mayores pueden producir quemaduras térmicas. La aplicación de calor seco y el calentamiento lento están contraindicados.

Lesiones por frío sin congelación

Una vez detectada una posible LFSC, la prioridad es eliminar cualquier enfriamiento adicional. También se deben evitar traumatismos en la zona afectada, la cual habrá que proteger antes y durante el transporte al centro hospitalario.

Ante la lesión más común, el pie de trinchera, se debe evitar apoyar el miembro. Y mucho menos aconsejable es caminar con él. Se debe retirar el calzado y los calcetines con sumo cuidado, y después se cubrirá la zona lesionada con venda de gasa.

Finalmente a la víctima se le protegerá del frío y se procederá a su recalentamiento pasivo, explicado en el apartado en el que tratábamos la hipotermia leve.

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