Emergencias en el laboratorio

Trabajar con sustancias químicas, con muestras biológicas y con el material de un laboratorio conlleva la exposición a una serie de riesgos que pueden dar lugar a emergencias en el laboratorio.

Hasta ahora hemos aprendido la terminología y las definiciones relacionadas con los riesgos. También hemos aprendido la existencia de normas de seguridad en el laboratorio como medida importante en la prevención de dichos riesgos. Y ahora nos vamos a meter de lleno en las emergencias en el laboratorio y los elementos de actuación y protección.

La gran mayoría de las fuentes consultadas recurren a la información publicada por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo en su Nota Técnica de Prevención nº500 (NTP 500), titulada Prevención del riesgo en el laboratorio: elementos de actuación y protección en casos de emergencia.

Pero antes de entrar de lleno en materia, vamos a intentar definir y dar sentido a las emergencias en el laboratorio.

Emergencias en el laboratorio

La Real Academia de la Lengua Española define la emergencia como:

Der. del lat. emergens, -entis ’emergente’.
1. f. Acción y efecto de emerger.
2. f. Suceso, accidente que sobreviene.
3. f. Situación de peligro o desastre que requiere una acción inmediata.

Llegados a este punto no es difícil extrapolar el significado de emergencia al contexto del trabajo en un laboratorio. Podríamos definir las emergencias en el laboratorio como las situaciones de peligro o desastre, acaecidas en el laboratorio, que requieren de una atención inmediata.

Podríamos imaginar una emergencia en el laboratorio de microbiología. Si entramos en contacto con una muestra o fluído biológico infectado, cuyo agente causal conocemos, podríamos hacer uso de una profilaxis antibiótica si dicho agente fuese una bacteria.

Por desgracia este tipo de situaciones son más comunes de lo que deberían. En mi corta experiencia (FCT) pude asistir en directo a la costumbre de muchos técnicos de laboratorio de oler las placas de los medios de cultivo, tratando de identificar el microorganismo mediante el olor que desprende el cultivo.

También asistí al momento de intranquilidad y sorpresa cuando Microscan (API) y Maldi tof (Espectrometría de masas) identificaron una Neisseria Meningitidis en un cultivo en el que dos técnicos de laboratorio no dejaron de pasear sus fosas nasales tratando de identificarlo sin éxito.

En cualquier caso, es un ejemplo que pone de manifiesto un riesgo real, pero no una emergencia, ya que la profilaxis no es necesaria de manera inmediata. Aquí entraríamos en el juego de la definición de Urgencia y Emergencia, diferencia sobre la que incidiremos en otro momento.

Elementos de actuación ante una emergencia en el laboratorio

La Nota Técnica de Prevención NTP 500 vuelve a ir enfocada a un laboratorio de química. Pero como ocurría con otras NTP anteriores, su información es aplicable a otros laboratorios.

En ella se da un particular enfoque de las emergencias en el laboratorio y del uso de elementos de actuación para su subsanación.

Se considera que el trabajo de laboratorio tiene dos características principales. Estas son, por una parte la utilización de gran variedad de productos químicos, en pequeñas cantidades y a menudo con peligrosidad y toxicidad elevadas. Y por otra la realización de operaciones muy diversas con ellos. La experiencia indica que los pequeños incidentes o accidentes que se producen en los mismos pueden ser controlados. Y además pueden tener unos efectos mínimos si se dispone de elementos de actuación adecuados y en número suficiente.

La eficacia de estos elementos está supeditada a su idoneidad y correcto funcionamiento. Para ello es necesario un buen mantenimiento, además de entrenamiento y formación del personal de laboratorio.

Los denominados elementos de actuación están constituidos básicamente por:

  • Duchas de seguridad
  • Fuentes lavaojos
  • Mantas ignífugas
  • Extintores
  • Neutralizadores
  • Equipos para ventilación de emergencia

En la actualidad no existe ninguna legislación que regule la instalación de estos elementos en los laboratorios. Salvo en aquellos aspectos relativos a la protección de incendios que se indican en la Norma Básica de Edificación (NBE-CPI 96).

No obstante, la instalación de elementos de actuación y utilización debe constituir una exigencia dentro del plan de emergencia y prevención de riesgos del laboratorio.

Características de los elementos de actuación y protección

Los elementos de actuación son sistemas que deben permitir una rápida actuación para el control de incidentes producidos en el laboratorio. Estos incidentes pueden ser incendios o derrames. También existen elementos para la descontaminación de personas que hayan sufrido una proyección, salpicadura o quemadura.

Su número y ubicación están relacionados con la distribución, los productos manipulados y almacenados, y las operaciones que se lleven a cabo en el laboratorio. Desde el punto de vista práctico,
deben hallarse ubicados en lugares en los que su utilización implique un mínimo desplazamiento.

Duchas de seguridad

Constituyen el sistema de emergencia más habitual en el laboratorio. Su uso está indicado para proyecciones con riesgo de quemaduras químicas e incluso si se prende fuego la ropa.

La ducha deberá proporcionar un caudal de agua suficiente para empapar al sujeto completa e inmediatamente. El agua debe ser potable y estar entre 20ºC-35ºC. La temperatura está indicada para evitar pérdidas de calor ante grandes quemaduras y evitar el riesgo de hipotermia. Además, es conveniente que la ducha cuente con desagüe para facilitar su mantenimiento.

El cabezal debe tener un diámetro suficiente (20 cm) para empapar totalmente a la persona. También debe contar con orificios grandes que impidan su obstrucción por la formación de depósitos calcáreos. La distancia desde el suelo a la base del cabezal debe permitir el acomodo de la persona erguida. La separación desde la pared al cabezal debería ser suficiente para acomodar, en caso necesario, a dos personas. También es recomendable que la distancia desde el suelo al pulsador no supere los 2 metros.

La válvula de apertura debe ser de accionamiento rápido. No se deben usar grifos convencionales. Los modelos más adecuados son aquellos que tienen un accionador triangular unido al sistema mediante una barra fija.

Las llaves de paso de agua de la instalación deben estar situadas en un lugar no accesible para el personal. De este modo, en caso de avería se cerrará el paso de agua en el momento de la reparación. Si se cierra antes, o se cierra sin comunicarse la avería, la ducha perdería su función.

Conviene que cuente con un sistema de alarma acústica o visual que se ponga en marcha al utilizar el equipo. Así, permite que el resto del personal se entere de que existe un problema y pueda acudir en auxilio.

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Fuentes lavaojos

Es un sistema que permite la descontaminación rápida y eficaz de los ojos. Está constituido básicamente por dos rociadores separados entre 10 y 20 cm, capaces de proporcionar un chorro de agua para lavar ojos y/o cara. Además, debe constar de una pileta, de 25 a 35 cm de diámetro con desagüe. Y de un sistema de fijación al suelo o pared, con un accionador de pie.

El chorro proporcionado por las boquillas debe ser de baja presión para no provocar daño o dolor innecesario. Igual que se ha indicado para la ducha, el agua debe ser potable y es recomendable que sea templada. Con las llaves de paso del agua de la instalación se tendrán las mismas precauciones que para las duchas de seguridad.

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Mantas ignífugas

Las mantas ignífugas permiten una acción eficaz en el caso de fuegos pequeños y cuando se incendia la ropa. En éste último caso se utilizan como alternativa a las duchas de seguridad. La utilización de la manta puede evitar el desplazamiento del sujeto en llamas, lo que ayuda a limitar el efecto y desarrollo de éstas.

Una alternativa a las mantas ignífugas es la utilización de prendas o textiles poco combustibles o previamente humedecidos. Hay que tener en cuenta que la acción de las mantas ignífugas, para apagar fuegos, está pensada para una actuación rápida, durante un espacio de tiempo muy corto.

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Extintores

Los extintores son la línea de defensa definitiva frente al fuego. Cuando el uso de prendas textiles húmedas o de mantas ignífugas no resultan eficaces contra el fuego.

Dado que existen distintos tipos de fuego, que se clasifican según se trate de sólidos, líquidos, gases, metales o de origen eléctrico, debe decidirse en cada caso el agente extintor adecuado: agua pulverizada o a chorro, polvo, polvo polivalente, espuma, hidrocarburos halogenados o CO2.

Emergencias en el laboratorioCuadro extraído del NTP 500 – Prevención del riesgo en el laboratorio: elementos de actuación y protección en casos de emergencia. Click para ampliar.

Para su uso en el laboratorio, la experiencia demuestra que los más prácticos y universales son los de CO2. Principalmente por la presencia de instrumental eléctrico delicado y productos químicos reactivos.

Otros agentes extintores podrían producir daños irreparables a los equipos, o nuevos focos de incendios. Es totalmente desaconsejable la utilización de extintores no adecuados a las características del material que arde, ya que pueden favorecer el desarrollo del incendio.

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Neutralizadores

Existen otros elementos de actuación y protección para otro tipo de emergencias en el laboratorio. Para actuaciones de emergencia en caso de derrames o vertidos accidentales existen los llamados agentes neutralizadores.

Los neutralizadores y absorbentes, o adsorbentes, necesarios estarán en función de la actividad del laboratorio y de los productos utilizados. Debe disponerse de agentes específicos para ácidos, bases, disolventes orgánicos y mercurio, lo que constituye el denominado “equipo básico”.

También es recomendable disponer de materiales altamente adsorbentes para control físico de vertidos que no requieran tratamientos especiales, o como complemento de éstos.

Equipos para ventilación de emergencia

La ventilación de emergencia consiste es una instalación que genera un elevado caudal de aire de extracción. Dicho caudal barre completamente el conjunto del laboratorio o una parte prefijada del mismo, siempre en caso de necesidad.

Puede consistir en la combinación de varios ventiladores conectados directamente al exterior y la adecuada distribución de las entradas de aire. O en un accesorio de la ventilación general del laboratorio que permita temporalmente un importante aumento en el caudal de renovación.

Se utiliza en casos de emergencia originados por fugas de gases o grandes vertidos de productos volátiles. Permite la rápida eliminación del contaminante ambiental generado, mantener una atmósfera respirable durante el tiempo empleado en la evacuación del laboratorio o actuar para reducir el foco de emisión.

Para su implantación y utilización correcta deben valorarse los aspectos relacionados con el riesgo de explosión y la contaminación ambiental.

Emergencias en el laboratorioCuadro extraído del NTP 500 – Prevención del riesgo en el laboratorio: elementos de actuación y protección en casos de emergencia. Click para ampliar.

Elementos de actuación necesarios según emergencias en el laboratorio

Debe existir un plan de actuación ante las emergencias que pudieran producirse en un laboratorio. Las emergencias en el laboratorio irán relacionadas con las características de los productos y materiales que se encuentren en él.

El plan de emergencias debe figurar por escrito y todos los trabajadores deben conocerlo y estar formados respecto al mismo.

En el plan de emergencias figurarán los elementos de actuación y protección que habrá según las emergencias que puedan producirse.

Emergencias en el laboratorioCuadro extraído del NTP 500 – Prevención del riesgo en el laboratorio: elementos de actuación y protección en casos de emergencia. Click para ampliar.

Emergencias en el laboratorio más comunes

Seguiremos la linea del temario de la oposición y de las NTP del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el trabajo. Por tanto, hablaremos de riesgos químicos extrapolables a un laboratorio de análisis clínico. Tendremos que tener en mente el factor biológico que no se trata y que veremos con más detalle en riesgos biológicos.

Las emergencias químicas que aquí veremos serán desarrolladas en el tema de riesgos químicos. Y también veremos los riesgos físicos para completar el tríptico.

Si nos ceñimos al NTP 725 – Seguridad en el laboratorio: almacenamiento de productos químicos encontraremos que las emergencias más comunes en un laboratorio son:

  • Trasvases.
  • Incendios.
  • Fugas, derrames y salpicaduras.

Los incendios y todo lo relacionado con el fuego lo veremos con mucho más detalle en el futuro, mencionando el triángulo del fuego, su tetraedro y todo lo que tenga que ver con el desarrollo de un incendio. Por tanto, nos centraremos en los otros dos puntos.

Trasvases

El proceso en el que tienen lugar mayor número de accidentes es en el trasvase, durante el cual pueden tener lugar proyecciones, salpicaduras, contactos dérmicos, intoxicaciones y quemaduras por incendio. Las medidas preventivas y de protección a tomar son las siguientes:

  • En la operación de trasvase, incluidas las de pequeñas cantidades, deben emplearse los EPI adecuados a los riesgos específicos que presenten los productos a manipular, con especial atención a la protección de manos, la cara y aparato respiratorio.
  • Deben emplearse procedimientos seguros de manipulación. Deben evitarse los trasvases a recipientes más pequeños en el interior de un almacén, excepto si se dispone de ventilación forzada. No se permiten operaciones de trasvase de productos muy inflamables en sótanos. Disponer de bandejas para recoger eventuales derrames o goteos.
  • Debe disponerse de sistemas de bombeo seguro y eliminar la electricidad estática por medio de conexión de los recipientes entre sí y a tierra. Disponer de extracción localizada de los vapores, en ausencia o como complemento de la ventilación general, para diluir los vapores desprendidos.
  • En lugares próximos donde se trasvasen o manipulen productos peligrosos deben existir lavaojos y duchas de emergencia cercanos.

Fugas, derrames y salpicaduras

  • En caso de derrames accidentales se debe actuar rápidamente para su absorción, neutralización o eliminación.
  • La eliminación de pequeños derrames se hará, según el caso, con agentes absorbentes o neutralizantes que una vez usados se depositarán en recipientes para residuos. Como norma general se descarta el uso de serrín como absorbente para líquidos inflamables y corrosivos, recomendando carbón activo, sepiolita u otros más apropiados.
  • Durante el proceso de limpieza se utilizaran los elementos de protección adecuados (EPI).
  • En el caso de salpicaduras de piel y ojos deben lavarse con abundante agua. No intentar neutralizar y acudir al médico con prontitud aportando la información contenida en la etiqueta o ficha de seguridad.
  • En el caso de derrames o vertidos sobre la ropa de trabajo, ésta debe quitarse rápidamente, lavándola, o colocándose bajo una ducha, según la magnitud de la impregnación. Si hay contacto con la piel se debe acudir al médico.

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